COSAS INTERESANTES

CONTENIDO DE ESTA PÁGINA

 

ì       Acuerdo de Cooperación del Estado Español con la FCJE (PDF)

ì       Cronología de la Shoa (Holocausto)

ì       Una Luz en la Oscuridad (Hana Szenes heroe de la 2ª Guerra Mundial)

ì       Españoles ante la Shoa (Holocausto)

ì       Un español ante el Holocausto Así salvó Ángel Sanz Briz a 5.000 judíos.

ì       Eduardo Martínez Alonso  MEDICO Y AGENTE SECRETO

ì       Las acciones de José Arturo Castellanos

ì       Discurso del representante del Yad Vashem al recoger el Premio Príncipe de Asturias

ì       Transcripción del Decreto de Expulsión de los Judios de España (En castellano antgüo)

ì       Contestación al Decreto de Expulsión por Don Isaac Abravanel (En castellano antigüo)

ì       Judios Secretos

ì       La Edad del Universo

ì       El Genesis y el Big Ban

ì       Cronología del Judaísmo

ì       Traducción de los apellidos judíos más usuales en España y el Norte de África

ì       Traducción de los nombres judíos mas usuales

 

Cronología de la Shoa


Los nazis lo llamaron “El Tercer Reich” y dijeron que duraría 1.000 años. Duró 12 años y 4 meses, desde enero de 1933 hasta abril de 1945. Durante estos 12 años y 4 meses, más de 6 millones de judíos fueron asesinados SOLO por el hecho de ser judíos.

Es importante conocer este evento trágico y horripilante, para comprender la diferencia entre el bien y el mal y para aprender cuáles son nuestras opciones morales.

En enero de 1933 el Presidente Hindenburg nombra a Adolf Hitler, líder del NSDAP [Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (Partido Obrero Alemán Nacional Socialista)] Primer Ministro de Alemania (en alemán: Canciller del “Reich”). Hindenburg esperaba que Hitler pudiera guiar a la nación fuera de la gran crisis económica y política en la que Alemania se encontraba hundida. Hitler era el líder del fuerte Partido Obrero Alemán Nacional Socialista (conocido también como el Partido Nazi); en 1933 era uno de los partidos políticos más fuertes en Alemania, y a pesar del sistema multipartidista del país, el Partido Nazi obtuvo una pluralidad del 33% de los votos en las elecciones de 1932 para el parlamento alemán.

Ya el 23 de marzo se establece en Dachau el primer campo de concentración, para tener un sitio a dónde enviar a los judíos y demás enemigos del régimen.

En abril se forma la eralO [Geheime Staatpolizei (policía secreta de estado)] y los nazis proclaman el boicoteo general contra todas las empresas de propiedad judía. Los judíos son despedidos de la administración pública y ya no se les admite para ejercer la abogacía.

En mayo se impone la disolución de los sindicatos de obreros y/o empleados y se realiza la quema pública de los libros de autores judíos y de opositores al nazismo.

En diciembre Hitler declara la unidad legal del Estado alemán con el partido nazi y en enero de 1934, a la muerte del Hindenburg, Hitler se proclama a sí mismo primer mandatario alemán y comandante de las fuerzas armadas alemanas.

En verano de 1935 aparecen carteles “Juden Verboten” (prohibida la entrada a judíos) en las ciudades y municipios alemanes, restaurantes, almacenes, etc. Los judíos tienen reducida su actividad y son perseguidos y mal vistos por la población alemana.

En septiembre El “Reichstag” (Parlamento Alemán) aprueba las leyes racistas de Nuremberg.

En octubre de 1936, Hitler y Mussolini forman el “eje” Roma – Berlín. En noviembre Alemania y Japón firman un pacto militar.

En julio de 1937 abren el campo de concentración de Buchenwald.

En marzo de 1938 el Tercer Reich decreta la anexión de Austria, donde introducen las leyes racistas. En julio se celebra la Conferencia internacional de Evian en la que Francia se niega a ofrecer refugio a los judíos alemanes.

En septiembre se firma el Convenio de Munich, mediante el cual Gran Bretaña y Francia aceptan a la división de Checoslovaquia y la anexión del “Sudetenland” por parte de los nazis.

En octubre los pasaportes de los judíos son marcados con una “J”.

Como consecuencia de la persecución sufrida, el 7 de noviembre un judío llamado Herschel Grynszpan, cuyos padres fueron deportados de Alemania a Polonia, asesina en París al tercer secretario de la Embajada nazi Ernst von Rath.


Con el pretexto del asesinato de Grynszpna, los alemanes organizan el 9 de noviembre la conocida como “Kristallnacht” (noche de los cristales rotos); hay desórdenes antijudíos en toda Alemania y Austria, con la destrucción de prácticamente todas las sinagogas, saqueo de los almacenes de propiedad judía, encarcelamiento de los hombres judíos (26.000) en campos de concentración, y se prohibe la asistencia de niños judíos a escuelas alemanas.

En diciembre se promulga la ley de “arianización”, es decir, la expropiación de todas las empresas de propiedad judía.

En marzo de 1939 Alemania ocupa Checoslovaquia. En Agosto de ese mismo año la Alemania nazi y la Unión Soviética firman un pacto de no agresión.

Con la invasión alemana de Polonia en septiembre empieza la II Guerra Mundial y Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Alemania. La Unión Soviética ocupa la Polonia Oriental.

En octubre se deportan los judíos de Bohemia y Moravia a Polonia, introduciéndose la ley por la cual los judíos deben llevar en sus vestidos la estrella de David, con la inscripción “Judío”.

En abril de 1940 Alemania invade Dinamarca y Noruega. Se establece el ghetto de Lodz.

E 30 de mayo Alemania invade Holanda, Bélgica y Francia.

En junio, el ejército inglés evacua Dunquerque y en julio Francia se rinde a Alemania.

En septiembre se proclama el “eje” Berlín – Roma – Tokio y en Noviembre se establece el Ghetto de Varsovia.

En primavera de 1941 Alemania ataca a la Unión Soviética.

En julio Goering nombra a Heydrich para la “solución final” (exterminación de todos los judíos de Europa)

Para ello se introduce la “estrella judía” para todo el “Reich”.

En septiembre se llevan a cabo en Auschwitz los primeros experimentos con gases.

En octubre se acuerda el establecimiento del Ghetto de Terezin (Theresienstadt) en Checoslovaquia.

Se produce la masacre de Odesa con 34.000 judíos asesinados y se inicia la deportación de los judíos alemanes.

Se produce asimismo la masacre de Kiev con 36.000 judíos asesinados.

En noviembre se produce la masacre de Kovno con 15.000 judíos asesinados.

En diciembre los japoneses atacan eral Harbor.

Se establece el campo de exterminación de Chelmno en el río Ner (Polonia).


Se produce la Masacre de Riga con 27.000 judíos asesinados y la Masacre en Vilna con 32.000 judíos asesinados.

En enero de 1942 tiene lugar la Conferencia de Wannse sobre “La solución final del problema judío”. Por primera vez en el Ghetto de Vilna hay organización unificada de la resistencia. Grupos similares nacen en toda Europa Oriental.

En junio se establece el campo de exterminación de Treblinka.

Se decreta el uso de la “estrella judía” en Francia y Holanda, ocupadas por los nazis.

En julio, 300.000 judíos del Ghetto de Varsovia son deportados a Treblinka. Se inicia en el Ghetto de Varsovia una organización judía de resistencia.

En octubre las naciones aliadas se comprometen a castigar a los alemanes por su política de genocidio.

En enero de 1943 los judíos del Ghetto de Varsovia resisten a las deportaciones; las luchas callejeras duran 4 días.

En febrero el IV Ejército alemán se rinde en Stalingrado, con lo que cambia la suerte de la guerra. En abril empieza la rebelión de los judíos del Ghetto de Varsovia. Las luchas se extienden por varias semanas produciéndose su liquidación en mayo.

En junio Himmler ordena la liquidación de todos los judíos de los ghettos de Polonia.

De junio a septiembre, centenares de guerrilleros judíos pasan de Vilna a los bosques, donde organizan la resistencia contra los nazis.

En agosto se produce la rebelión de los ghettos de Treblinka y Byalistok.

En septiembre se produce la liquidación de todos los judíos del ghetto de Vilna.

El 20 de octubre se crea la Comisión de crímenes de guerra de las Naciones Unidas.

Entre mayo y junio de 1945, 476.000 judíos de Hungría son deportados a Auschwitz.

Entre 1942 y 1944, los alemanes iniciaron la eliminación de los ghettos en la Polonia ocupada y otros territorios, deportando a los residentes de estos ghettos hacia los “campos de exterminio”, centros facilitados con equipos para la exterminación con gas, localizados en Polonia.

Después de la reunión de los oficiales del estado mayor alemán, a finales de enero de 1942, la decisión de implementar “la solución final a la cuestión judía” se volvió una política formal de Estado y los judíos de la Europa occidental también fueron enviados a los centros de exterminio en el Este.

Los campos de exterminio

Los seis lugares de asesinato masivo de Belzec, Sobibor, Treblinka, Chelmno, Majdanek, y Auschwitz-Birkenau fueron escogidos debido a su cercanía a las vías del tren, para su fácil traslado, y su localización en zonas semi rurales.

Chelmno fue el primer campo en donde se llevaron ejecuciones masivas por medio del gas, utilizando camiones especiales a modo de cámara de gas: 150.000 personas fueron asesinadas ahí entre diciembre de 1941 y marzo de 1943, y de junio a julio de 1944.

Un centro de exterminación que utilizaba caminones y cámaras de gas operó en Belzec, donde más de 600.000 personas, en su gran mayoría judías, fueron asesinadas entre mayo de 1942 y agosto de 1943.


Sobibor fue abierto en mayo de 1942 y fue cerrado un día después de la rebelión de los prisioneros el 14 de octubre de 1943; 200.000 personas, en su gran mayoría judías, fueron asesinadas en ese lugar por medio del gas.

Treblinka fue abierta en julio de 1942 y cerrada en noviembre de 1943; una revuelta de prisioneros a principios de agosto de 1943 destruyó gran parte del campo de concentración. Por lo menos 750.000 personas, en su gran mayoría judías, fueron asesinadas en Treblinka, físicamente el centro de exterminio de mayores dimensiones. Hubo muy pocos supervivientes de estos cuatros centros de exterminio, debido a que la mayoría de las víctimas eran asesinadas inmediatamente después de su llegada a estos lugares. Auschwitz-Birkenau, que también sirvió como un campo de concentración y como un campo de trabajos forzados, se convirtió en el campo de exterminio donde los grupos más numerosos de judíos y gitanos europeos fueron asesinados.

Después de una gaseada experimental de 250 polacos enfermos y 600 rusos en septiembre de 1941, el exterminio masivo se volvió una rutina diaria; más de 1.250.000 personas fueron asesinadas en Auschwitz-Birkenau, de las cuales 9 de cada 10 eran judíos.

Asimismo gitanos, soviéticos, y prisioneros enfermos de todas las nacionalidades murieron en las cámaras de gas.

1944
437.402 judíos húngaros fueron deportados en 48 trenes, entre mayo 14 y julio 18 de 1944, hacia Auschwitz. Esto fue probablemente la deportación más grande llevada a cabo durante el Holocausto.

Un sistema similar fue implementado en Majdanek, que también servía como campo de concentración y en donde al menos 275.000 persona, en su gran mayoría judías, fueron asesinadas en las cámaras de gas, o murieron de malnutrición, brutalidad o enfermedad.

Los métodos de asesinato fueron los mismos en todos los centros de exterminio, que fueron operados por las S.S. Las víctimas llegaban en vagones de tren, la mayoría de ghettos y de campos de la Polonia ocupada, pero también de casi todos los países europeos. A su llegada, los hombres eran separados de las mujeres y los niños. Los prisioneros eran forzados a desvestirse y a entregar todos sus valores. Eran llevados desnudos hacia las cámaras de gases, que estaban disfrazadas como duchas, y dentro era utilizado el monóxido de carbono o Zyklon B (una forma de ácido cristalino, también utilizado como insecticida). La minoría seleccionada para trabajos forzados quedaba, después de largas cuarentenas, vulnerables a la malnutrición, y expuestos a epidemias, experimentos médicos y a la brutalidad; muchos perecieron como resultado de todo ello.

El 4 de junio los aliados entran a Roma.

El 6 de junio, “Día D”, los aliados inician la invasión de Normandía (Francia).

En verano se inicia la ofensiva soviética, liberándose el campo de exterminio de Majdanek. El 23 de octubre los aliados liberan a París.

En noviembre Himmler ordena la destrucción de Auschwitz y sus crematorios para ocultar la evidencia de los campos de la muerte, pero no les da tiempo y finalmente el 27 de enero de 1945 las tropas aliadas soviéticas liberan ese campo y se inicia el conocimiento mundial, mediante fotografías y películas de la infamia nazi.

En enero de 1945 las tropas soviéticas liberan a Varsovia y en febrero se produce la Conferencia de Yalta.

En marzo, los ejércitos americanos llegan a Rhin.

En abril, los ejércitos norteamericanos liberan al campo de exterminación Buchenwald y el ejército británico libera al campo de exterminación Bergen – Belsen.

El 25 de abril las tropas americanas y soviéticas se encuentran en el río Elba.

El 30 de abril Hitler se suicida y finalmente el 7 de mayo Alemania se rinde incondicionalmente. Termina la guerra en Europa.

El 15 de agosto Japón se rinde y se produce el fin de la II Guerra Mundial.

El 22 de noviembre empiezan los juicios del Tribunal de Nuremberg, que concluyeron el 1 de Octubre de 1946 con la sentencia de muerte contra 12 acusados, cárcel perpetua contra tres, encarcelamiento por términos diferente contra cuatro y la absolución de tres acusados.

Epílogo

Los alemanes llevaron a cabo sus actividades de exterminio sistemáticas con la ayuda activa de colaboradores locales en muchos países, y con la indiferencia de millones de personas e instituciones a las que no les importaba la situación judía.

De cualquier manera, hubo algunos intentos por la creación de una resistencia organizada en contra de los exterminios. Por ejemplo, en el otoño de 1943, la resistencia danesa, con el apoyo de la población local, rescató a casi toda la población judía de Dinamarca de la amenaza de la deportación a Europa del Este, enviándolos a través de embarcaciones a Suecia, que se mantenía neutral.
También arriesgaron sus vidas personas de muchos otros países, para salvar a los judíos y a otras víctimas de la persecución nazi. Uno de los más famosos fue Raoul Wallenberg, un diplomático suizo que dirigió el rescate que les salvó la vida a decenas de miles de judíos húngaros en 1944.

Los movimientos de resistencia existieron en casi todos los campos de concentración y ghettos de Europa. Además de las revueltas armadas en Sobibor y Treblinka, la resistencia Judía en el ghetto de Varsovia, llevó a una valiente lucha entre abril y mayo de 1943, a pesar de la predecible derrota debido a la superioridad de las fuerzas Alemanas.

En general, el rescate o la ayuda hacia las víctimas del Holocausto no era una prioridad para las resistencias organizadas de los países invadidos por el ejército nazi, cuyo objetivo principal era luchar contra los alemanes. En pocas ocasiones, estos grupos y los judíos partisanos (de la resistencia) cooperaron unos con otros para salvar judíos.

El 19 de abril de 1943, miembros del Comité Nacional para la Defensa Judía en cooperación con trabajadores férreos cristianos y una rebelión subterránea en Bélgica, atacaron un tren que se dirigía hacia el campo de Malines cercano a Auschwitz, y tuvieron éxito al permitir que cientos de judíos deportados pudieran escapar.

Después de que la guerra se volvió contra Alemania y los ejércitos aliados se acercaban al país en 1944, las S.S. decidieron evacuar algunos campos de concentración. Los alemanes trataron de ocultar las evidencias del genocidio y deportaron prisioneros hacia campos dentro de Alemania para prevenir su liberación. Muchos prisioneros murieron durante esas largas jornadas a pie conocidas como “marchas de la muerte”. Durante los días finales, en la primavera de 1945, las condiciones de los campos de concentración que aún quedaban convirtieron a estos cambios de localización en centros de exterminio masivos. Aún así los campos de concentración que nunca fueron diseñados para la exterminación, como el de Bergen-Belsen, se volvieron trampas mortales para miles (incluyendo Ana Frank que murió allí de tifus en marzo de 1945).

En mayo de 1945, la Alemania nazi quedó colapsada, las S.S. fueron dispersadas y destruidas, y los campos dejaron de existir como de exterminación, trabajos forzados o campos de concentración.

El legado nazi fue un vasto imperio de exterminios, pillaje y explotación que afectó a cada país de la Europa ocupada. La gran magnitud, así como las implicaciones morales y éticas de esta era trágica marcaran para siempre la historia y los conceptos de la humanidad.

לו נסלח ולו נשכח

Enviado por Goel

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Una luz en la oscuridad

Hana Szenes fue espía, fue soldado, fue agricultora, fue escritora, fue pionera, fue mártir,… y todo eso con menos de 24 años. Jana Szenes había llegado a Eretz para construirse una nueva vida junto a su familia huyendo del antisemitismo en Hungría, pero la guerra lo cambió todo.

 

  Hanna Szenes (o Jana Senesh) (17 de julio de 1921 - 7 de noviembre de 1944) fue uno de los judíos más heroicos que lucharon contra los nazis en Europa, convirtiéndose en un símbolo de esperanza para las personas oprimidas de todo el mundo.

Nació en Budapest, en el seno de una familia judía, en la época en que los judíos disfrutaban de plena libertad y de todos los derechos civiles. Su padre, Bela Szenes, fue un reconocido poeta y dramaturgo que falleció cuando Hanna tenía seis años de edad, dejándole una rica tradición. Ella, a su vez, escribía poesía y a la edad de 13 años comenzó un diario que continuó hasta su muerte. Un camarada suyo lo recuperó de la destrucción y aún hoy se encuentra en circulación.

Hanna y su hermano fueron criados por la madre. Hanna estudio en un colegio privado. Como estudiante destacada, fue elegida para encabezar la sociedad literaria pero no pudo ejercer el cargo debido al creciente sentimiento antisemita. A causa de esto, le ofrecieron convertirse al cristianismo o permanecer como judía en Hungría, donde el antijudaísmo era mayor día a día. Optó por el sionismo, involucrándose totalmente con sus objetivos. Fue una decisión que cambiaría su vida para siempre.

En 1939, Hanna finalizó la escuela y decidió viajar a la entonces Palestina a estudiar agricultura y eventualmente unirse a un kibbutz, Sedot Yam. Hacia 1942, el mundo empezaba a enterarse acerca del Holocausto que estaba ocurriendo en Alemania y donde cientos de miles de judíos eran asesinados cada día. Preocupada por lo que estaba sucediendo, Hanna decidió regresar a Hungría y poco después se alistó en el ejército británico.

En 1944, en Egipto, Szenes comenzó a entrenarse como paracaidista con los británicos. Después de completar el entrenamiento en El Cairo, junto con otros compañeros de Palestina, pasó tres meses con los partisanos de Tito.

En mayo de ese año, Hanna y algunos camaradas cruzaron la frontera húngara en pequeños grupos. Casi de inmediato fue capturada por la policía local, conocida por su antisemitismo. Hanna tenía en su poder un radio transmisor.

Aunque recibió torturas, Hanna nunca reveló el código de radio. Después de cinco meses en prisión, Hanna Szenes fue llevada a juicio en octubre, bajo la acusación de ser una espía inglesa. La hallaron culpable, y tras negarse a pedir perdón, fue sentenciada a morir frente a un pelotón de fusilamiento. Quería ver a los ojos a sus ejecutores y por eso rechazó que cubrieran los suyos. Hannah Szenes tenía 23 años de edad.

Su diario termina: "Esta semana viajo a Egipto, enrolada, un soldado... Quiero creer que hice y que voy a hacer lo correcto. En cuanto al resto, sólo el tiempo dirá".

El diario de Hannah Szenes fue publicado en hebreo en 1946. En 1950, su cuerpo fue llevado a Israel y enterrado en el cementerio del Monte Herzl, en Jerusalém. El 5 de noviembre de 1993, su familia recibió una copia del informe del ejército húngaro exonerándola de los cargos de traición. Itzjak Rabin asistió a la ceremonia en Tel Aviv.

Enviado por Goel

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Españoles ante la Shoa (El holocausto)

 La Lista de Sanz-Briz

 Procedente de una familia de comerciantes y militares, Sanz Briz concluyó sus estudios poco antes de iniciarse la Guerra Civil española y, comenzada ésta, se enroló de voluntario en las tropas rebeldes del General Franco como conductor de camiones del Cuerpo de Ejército Marroquí.

En 1939  fue destinado como encargado de negocios en El Cairo, hasta que en 1943, fue trasladado a la legación española en Budapest. Desde su puesto puso en práctica todo tipo de estratagemas que consiguieron que miles de judíos escaparan de una muerte segura a manos de los nazis.

Como primera medida logró convencer a las autoridades húngaras para que aceptaran su protección sobre doscientos judíos de origen sefardí, a los que el Gobierno del General Franco reconoció su derecho a la nacionalidad española. "Después -relata el propio Sanz Briz a Federico Ysart en su libro España y los judíos-, la labor fue relativamente fácil. Las 200 unidades que me habían sido concedidas las convertí en 200 familias; y las doscientas familias se multiplicaron indefinidamente con el simple procedimiento de no expedir documento o pasaporte alguno a favor de los judíos que llevase un número superior al 200".

"Certifico que Mor Mannheim, nacido en 1907, residente en Budapest, calle de Katona Jozsef, 41, ha solicitado, a través de sus parientes en España, la adquisición de la nacionalidad española. La legación de España ha sido autorizada a extenderle un visado de entrada en España antes de que se concluyan los trámites que dicha solicitud debe seguir."

Este documento falso, fechado en Budapest el 14 de noviembre de 1944, salvó la vida del citado Mannheim. Como él, otros 5.200 judíos húngaros, que habrían sido deportados a campos de concentración por las tropas invasoras nazis en colaboración con el Gobierno fascista de Ferenc Szálasi.

El firmante del documento, Angel Sanz-Briz, que tenía entonces 32 años, era el jefe de la legación española en Budapest, adonde había llegado como encargado de negocios dos años antes.

El joven diplomático español, bajo las órdenes de su Gobierno y con la ayuda de un amigo, el italiano Jorge Perlasca, emitió salvoconductos a todos estos judíos alegando que eran sefarditas.

Mientras los salvoconductos, los trágicamente famosos «Schutzbriefe», eran tramitados por las autoridades húngaras, Sanz-Briz albergó a los judíos en once casas alquiladas.

Les dio techo, comida y atención médica hasta que pudieran salir del país. Para «blindar» estos edificios de las garras nazis, el diplomático español colocó un cartel que rezaba: «Anejo a la legación española».

Así, desde marzo de 1944, cuando las unidades de las «SS» hitlerianas entraron en Hungría para acabar con «elementos subversivos y judíos», y hasta diciembre de ese mismo año, cuando el Gobierno español le ordenó abandonar el país, Sanz-Briz arriesgó continuamente su vida, pues sólo 200 de esos 5.200 judíos eran realmente de origen español.

Con motivo del 50 aniversario del Holocausto, en 1995, el Gobierno húngaro rindió homenaje a la labor del funcionario español, descubriendo una placa colocada en uno de los edificios que sirvieron de albergue y refugio a los judíos. Al acto asistieron el entonces ministro de Asuntos Exteriores español, Javier Solana, y la viuda de Sanz-Briz, Adela Quijano.

«Budapest era una ciudad maravillosa, una de las más elegantes de Europa», dijo la viuda del diplomático, que vive en Madrid. «Poco podíamos imaginar -añadió- los horrores que iban a ocurrir más tarde».

Adela Quijano abandonó Budapest a principios del año 1944, poco después de dar a luz a Adela, la mayor de sus cinco hijos. Sanz-Briz permaneció allí solo, «porque era su obligación», afirmó la viuda.

Aunque bastante desconocido en España, Sanz-Briz trabajó en colaboración con el diplomático sueco Raul Wallenberg, al que se atribuye la salvación de unos 40.000 judíos húngaros.

Wallenberg, que entonces tenía apenas 30 años, consiguió convencer al Ministerio de Asuntos Exteriores sueco para que lo enviasen a Budapest con la sola misión de salvar judíos.

Hecho prisionero por las tropas soviéticas que tomaron Hungría a principios de 1945, se cree que Wallenberg murió en una prisión de la URSS después de la guerra.

«Si Sanz-Briz tuviera un nombre anglosajón, seguro que gozaría de mayor reconocimiento», se lamenta un diplomático español, que pone el ejemplo del católico alemán Oskar Schindler, el aventurero que salvó a 1.200 judíos de la cámara de gas, convenciendo a las autoridades alemanas de que los necesitaba para trabajar en su fábrica.

La historia de Schindler fue llevada al cine por el director norteamericano Steven Spielberg, lo que ha dado a conocer el nombre del industrial alemán por todo el mundo.

A falta de un Spielberg que catapulte el nombre de Sanz-Briz, muchos españoles desconocen también que su compatriota, al igual que Schindler o que Wallenberg, goza del título de «Justo de la Humanidad», otorgado por el Gobierno de Israel.

La mayoría de los españoles puede desconocer también que el zaragozano Sanz-Briz figura, junto a Schindler y Wallenberg, en el museo Yad Vashem de Jerusalén, donde se honra la memoria de los seis millones de judíos europeos asesinados por los nazis y sus colaboradores durante el III Reich.

Algunos pueden preguntarse qué significan los 1.200 de Schindler, los 5.200 de Sanz-Briz o los 40.000 de Wallenberg entre los 600.000 judíos húngaros que fueron asesinados por los nazis, o esos seis millones de europeos. La respuesta, quizá, la da una sola línea del Talmud: «Quien salva la vida de un hombre, salva al mundo entero».

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Un español frente al holocausto. Así salvó Ángel Sanz Briz a 5.000 judíos.

Autor: Diego Carcedo

El periodista Diego Carcedo ha querido rescatar del olvido al que fuera un joven diplomático español en Hungría durante la II Guerra Mundial y que con "su  coraje y valentía" salvó la vida de varios miles de judíos. Ángel Sanz Briz, testigo horrorizado del Holocausto, no se quedó como mero espectador ante la barbarie y se esforzó, alegando todos los recursos legales y diplomáticos a su alcance e incluso pagando salvoconductos de su propio bolsillo, en defender el derecho a la vida. Su gesta le ha llevado a ser reconocido 'Justo de la Humanidad' por el Parlamento de Israel en 1991 y su nombre figura en una lista de honor junto a los de otros héroes como el alemán Schindler, cuya historia llevó a la gran pantalla Steven Spielberg.

Las primeras palabras que Diego Carcedo pronunció durante la presentación del libro fueron para comparar "el odio racial" que practicaron los nazis con el que la banda terrorista ETA ha demostrado una vez más con su reciente y detestable atentado. "Un sufrimiento acumulado" que aflige a la humanidad, pero que también hace relucir la calidad humana y la heroicidad de algunos sujetos. Tal fue el caso de Ángel Sanz Briz, joven diplomático de la España franquista destinado a Hungría durante la II Guerra Mundial y cuyos familiares estuvieron presentes en esta especie de homenaje que este escritor y periodista, con una larga trayectoria en RTVE, ha querido brindarle.

Durante el año 1944, el que después sería embajador español en seis países diferentes arriesgó su futuro profesional y su propia vida para rescatar de la barbarie a cuantos judíos pudo. En una Budapest bombardeada constantemente, dividida por la ocupación nazi y la del Ejército Rojo, Ángel Sanz Briz utilizó todos los recursos posibles, en su calidad de representante del Estado español, para evitar que miles de personas fueran conducidas a los campos de concentración de Auschwitz y Brikenau. Incluso llegó a alegar un Real Decreto de 1924 dictado por el general Primo de Rivera, por el que todos los descendientes de los sefardíes expulsados de España por los Reyes Católicos tenían derecho a pasaporte español. Una "faceta curiosa" de su modo de actuar, como también resulta admirable que, acercándose el término de la contienda, el Gobierno le ordenara regresar a su país de origen y él permaneciera al menos tres semanas más en Hungría tratando de evitar que ningún judío más subiera a esos trenes con destino directo a la muerte.

Para relatar estos hechos, Carcedo ha entrevistado a algunos de los supervivientes, los mismos que hace unos años firmaron su declaración de lo sucedido ante la comisión israelí que en 1991 le otorgó el título de 'Justo de la Humanidad'. El escritor también afirma poseer la lista completa de los ciudadanos que Sanz Briz salvó, aunque esta no ha sido incluida en el libro.

Por Arminda Rosales

Editorial: Temas de Hoy - Páginas: 278.

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Eduardo Martínez Alonso  MEDICO Y AGENTE SECRETO

 

 El espía gallego que ayudó a escapar a centenares de judíos

La hija del «agente 055A» prepara otro libro y un filme sobre Eduardo Martínez

 

Un médico vigués fue uno de los agentes secretos más destacados del Gobierno británico durante la Segunda Guerra Mundial. Eduardo Martínez Alonso, nacido en 1903, ayudó a escapar a centenares de refugiados que cruzaban los Pirineos huyendo de la ocupación nazi desde 1940 a 1944. La historia fue descubierta por su hija, Patricia Martínez de Vicente, antropóloga social, al tirar del hilo cuando se encontró con su diario personal doce años después de su muerte, sucedida en 1972.

La trama la relató en su libro Embassy y la inteligencia de Mambrú, pero la reciente desclasificación de más de 200 documentos secretos del Registro Oficial Británico le ha aportado nuevos datos con los que tejer el argumento de una nueva obra que llevará el título de Agente 055A, su código de espía del SOE (Special Operations Executive), así como la preparación de una película para el cine.

Confidencialidad

El nuevo material le ha permitido confirmar que Eduardo Martínez tenía un compromiso escrito con el Gobierno británico para guardar la más absoluta confidencialidad sobre sus actuaciones.

Además ha desvelado que Franco conocía la existencia de las rutas de fuga a lo largo de la cornisa cantábrica, pero no las persiguió porque el mismo agente vigués coordinaba el envío de ayuda humanitaria por medio de la Cruz Roja. «Fue una especie de intercambio o soborno: ellos hacían la vista gorda y dejaban pasar a los refugiados, porque a cambio recibían medicinas y alimentos; durante aquellos años se enviaron más de dos millones de vacunas contra el tifus», comentaba ayer su hija.

Familia pudiente

Eduardo Martínez Alonso era miembro de una adinerada familia de Vigo y de pensamiento liberal durante la segunda mitad del siglo pasado. «Podía haber llevado una vida más acomodada, pero no lo hizo porque ejerció la medicina durante la Guerra Civil y quedó impactado por las atrocidades de la guerra», afirma Patricia Martínez.

Su abuelo, Antonio Alonso Santodomingo, era de Baiona y fue pionero en la industrialización conservera de la ciudad olívica con la fundación de la compañía Palacio del Oriente, que hoy en día sigue funcionando.

Terminó los estudios de Medicina en la ciudad inglesa de Liverpool, donde su padre ejercía como cónsul de Uruguay. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, quiso alistarse en el Ejército para luchar contra el nazismo, pero fue reclutado para los servicios de espionaje.

Más de 300.000 refugiados consiguieron huir a América por la Península gracias a 16 rutas de evacuación en España y Portugal. Entre 100 y 200 personas cruzaban la frontera francesa cada día. Eduardo Martínez era la conexión en Galicia. Los refugiados eran acogidos en su piso del centro de Vigo y en las diez habitaciones de su casa de veraneo en Redondela. De allí eran embarcados en el puerto de Vigo o bien cruzaban clandestinamente el río Miño desde Tui en dirección a Lisboa.

La Voz de Galicia

Autor:

Alejandro Martínez

Fecha de publicación:

25/10/2007

 

Discurso del representante del Yad Vashem al recoger el Premio Príncipe de Asturias

Majestad,
Altezas,
Miembros del Jurado,
Señoras y señores,

Nuestro viaje hacia aquí, a Oviedo, capital de Asturias, España, lo iniciamos mis compañeros de Yad Vashem y yo en Jerusalén, capital de Israel, santa para las tres religiones.

Allí declamaron nuestros profetas y establecieron valores eternos para la existencia del hombre, valores que se convirtieron en la columna vertebral de la moral en la civilización occidental. Valores que se derrumbaron en el transcurso del Holocausto.

Pronuncio estas palabras ante ustedes hoy, precisamente en la lengua de los profetas, la lengua hebrea. En esta lengua rezaron nuestros padres y nuestras madres. En esta lengua clamaron multitud de ellos ''Shema Israel'' (''Escucha Israel''), antes de ser asesinados en las cámaras de gas, en las fosas de fusilamiento y en los guetos.

Nuestra responsabilidad es trascendental y compleja: volver a restituir los valores sublimes de la santidad de la vida, el amor al prójimo y la aspiración a la justicia y a la paz, frente al escalofriante sufrimiento de millones de víctimas.

Durante nuestro viaje de Jerusalén a Oviedo, sobrevoló nuestro avión Europa, en la que fueron asesinados sistemáticamente seis millones de mis hermanos y hermanas. Sus vidas fueron sesgadas, la totalidad de su legado, sus obras y su cultura destruidos.

Ello, principalmente por una ideología racista destructiva basada en el odio hacia los judíos y el antisemitismo. Se creó una nueva realidad sin precedentes en la historia de la humanidad. El estudio del curso del Holocausto da sentido a las palabras de Eli Wiesel:
''No todas las víctimas eran judías, pero todo judío era víctima''.


Seis millones asesinados. Una cifra inconcebible. Sin embargo, nuestra obligación humana es intentar concebirla. Cuando desgrano esa cifra de ''seis millones'' convirtiéndola en mi abuelo y mi abuela de Polonia, mis tíos y mis tías y sus hijos pequeños, personas de verdad, de carne y hueso, que nunca conocí y que nunca conoceré ya, entonces empiezo a concebir la magnitud de la pérdida.


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Nahum Fridovitch, hombre de negocios judío, de la ciudad de Grodno en Polonia, fue expulsado con su familia a un gueto. En 1943 se encontró frente a un dilema existencial:

sus familiares habían preparado un escondite a salvo de las acciones asesinas de los alemanes. Pero la posible salvación de todos ellos corría peligro por el llanto de tres niños pequeños, dos de ellos nietos suyos. ¿Quién se iba a sacrificar para quedarse con los bebés? El abuelo Nahum decidió quedarse. Quedarse expuesto y acompañar a los niños en su inevitable camino hacia la muerte.


La mayor parte de sus parientes fueron descubiertos por los alemanes más tarde, y fueron asesinados también. Sólo uno de los nietos de Nahum, un joven de 15 años, consiguió sobrevivir. Durante año y medio aproximadamente, aquel joven, Félix Zandman de nombre, encontró refugio en un pequeño agujero bajo la casa de Yan y Yanova Pujalsky, una familia polaca cristiana. Al finalizar la guerra, no buscó venganza ni desesperó de este mundo. En cambio, decidió Félix Zandman... construir: cursó estudios superiores, fundó una familia, inventó tecnologías y emprendió actividades económicas fecundas en tres continentes. Pero no hay día en que no sienta dolor por el asesinato de sus familiares. Félix Zandman, nieto de Nahum Fridovitch, en paz descanse, está aquí con nosotros hoy.


Nos acompañan también otros supervivientes. Todos ellos son se han unido a nosotros con toda lealtad para conservar de la memoria del Holocausto e interiorizar su significado. Cada uno de ellos vivió en el transcurso del Holocausto tramas existenciales terribles y desgarradoras. No obstante, tras la liberación decidieron escoger la vida.

En nombre de los aquí presentes, en nombre del pueblo judío, y si se me permite, en nombre de los hombres civilizados de todas las naciones, valga mi saludo a vosotros, los supervivientes, y mi reconocimiento por vuestra elección. Sois testigos de la brecha del pasado y guiáis el camino hacia el futuro.


El escritor español Jorge Semprún, que fue detenido por la Gestapo como miembro de la resistencia, sobrevivió a casi dos años de infierno en Buchenwald. Semprún encontró una misión en el mundo de la posguerra precisamente en el propio campo..., en una pila de cadáveres de víctimas asesinadas de la que brotaba el balbuceo de un judío, más muerto que vivo, empeñado en pronunciar - ¿por quién?, ¿por sí mismo? -el Kadish, la inmemorial plegaria judía por los difuntos.


En la agonía de ese judío anónimo encontró Semprún, madrileño, precisamente, sentido a la vida. En sus propias palabras: ''Contar esta muerte hasta el final, tarea infinita''.


En 1953, el Estado de Israel fundó Yad Vashem. Lo hizo para dejar constancia, documentar, investigar y hacer oír la historia del Holocausto. Una historia que comienza con una vida repleta de dinamismo para los judíos en Europa hasta la ocupación nazi. Una historia que se va degradando hasta la aniquilación masiva y sistemática, pero que contiene también la lucha por la supervivencia y por vivir de acuerdo con los valores del hombre judío y su obra. Una historia que incluye también capítulos de combate y resistencia.


Y a pesar de todo, la resolución... y la muerte. ''La oscuridad del abismo''. En la muerte de los caídos no hay consuelo ni sentido... a menos que asumamos, temerosos de Dios, una responsabilidad histórica: recopilar del fondo de los armarios y los cajones las cartas, los objetos, la creación intelectual, que expresan la identidad de las víctimas que fueron creados a imagen y semejanza. Recuperar las facciones de su rostro, anotar sus nombres. Formar a generaciones de educadores para que enseñen cómo estudiar el Holocausto, y cómo aprender de él. Y con todo ello fundar YAD VASHEM, para proporcionar un escenario y dar forma a la historia de esta brecha y al eclipse de la luz en la que el asesino asesinó, la víctima luchó por la supervivencia con humanidad, el vecino vio y calló y sólo unos pocos intentaron salvar.


Esos pocos bienhechores de las naciones del mundo pusieron su vida en peligro y a veces la de sus familias, para garantizar que en la más profunda oscuridad brotaran algunos rayos de luz. Ellos son ''los justos entre las naciones'', valedores de la virtud por los que se ha acuñado un nuevo concepto en la cultura de la humanidad, entre los que encontramos también a españoles. Recordamos y conmemoramos sus actos y les saludamos.


Excelencias:

Al extender nuestra mano con humildad y agradecimiento para recibir el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, nos embarga la sensación de una misión conjunta, expresión del creciente reconocimiento de que la memoria del Holocausto debe encontrar su justo lugar en la cultura de la humanidad.


En este premio hallamos la victoria de la tolerancia sobre el racismo, del amor sobre el odio, del bien sobre el mal. No sólo la maldad nazi histórica, específica y única, sino también la maldad que sobrevive y se renueva en nuestros tiempos del antisemitismo, el racismo y la xenofobia, en todo el mundo.


Nuestro mundo no puede ya tolerar ni sufrir, a comienzos del siglo XXI, un genocidio como el que está sucediendo estos días en Darfur.

Al decidir conceder a Yad Vashem el Premio, la Fundación Príncipe de Asturias manifiesta y proclama que la lucha contra los que siguen el camino de los nazis no compete únicamente a un organismo, a un pueblo o a una religión. Se trata de una lucha conjunta de toda la humanidad, en la que Yad Vashem desempeña una función primordial de vanguardia.

Damas y caballeros:


Dentro de poco mis compañeros y yo volveremos de Asturias a ''nuestro'' monte, el monte de la memoria, en Jerusalén. En nuestras manos ostentaremos y mostraremos ante todos el Premio que nos han otorgado.


Volveremos a Israel reforzados por la esperanza de que la memoria del Holocausto sigue calando, ahora con mayor vigor, en la conciencia internacional, y gracias a esto, estamos más cerca de que se cumplan las palabras de los profetas:

''Y convertirán sus espadas en rejas de arado,

y sus lanzas en hoces;

nación contra nación no alzará espada,

ni se adiestrarán más para la guerra.

 

EL SALVADOR PIDE RECONOCIMIENTO PARA UN CÓNSUL QUE SALVÓ DEL HOLOCAUSTO A MÁS DE 40000 JUDÍOS.                                                                    Por Elías Levy Benarroch

 

Las acciones de José Arturo Castellanos en defensa de los judíos durante el Holocausto se conocen desde hace años, pero no su verdadero alcance. Ahora, después de una investigación de dos años y medio por una decena de países, El Salvador ha solicitado formalmente a Yad Vashem que su cónsul sea reconocido como "Justo gentil". El "juicio" ya ha comenzado.

El Salvador ha solicitado formalmente a Israel que reconozca al diplomático José Arturo Castellanos como "Justo gentil" por su labor en el salvamento de entre 40.000 y 50.000 judíos durante el Holocausto, una historia personal que no era desconocida pero de la que, sin embargo, no existía hasta ahora una evaluación de su verdadero alcance. La petición la presentó el canciller Francisco Laínez Rivas durante una visita que efectuó a Israel entre el 14 y el 17 de mayo, y en la que expuso el caso de Castellanos, cónsul en Ginebra durante la Segunda Guerra Mundial, ante las autoridades del Museo del Holocausto de Jerusalén (Yad Vashem) y ante la canciller Tzipi Livni."Hemos recibido información sobre sus acciones, y hemos abierto el expediente para que la Comisión de Justos Gentiles investigue el caso", confirmaron fuentes oficiales de Yad Vashem. Se trata de una comisión presidida por el ex juez supremo Yaacov Tirkle, y formada por historiadores, sobrevivientes e investigadores. Un juicio a todos los efectos.

Castellanos fue cónsul salvadoreño en Ginebra entre 1940 y 1945 y, según una investigación que el Ministerio salvadoreño de Exteriores ha realizado estos dos últimos años, concedió más de 40.000 certificados de nacionalidad a judíos de distintos países -principalmente de Hungría- para que escaparan de la Gestapo y de los trenes de la muerte.