|
Rebbi Saadia Edaty Un Tzadik venerado por miembros de dos
religiones.
|
||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Rishon Letzion con R. Isaac Cohen de Venezuela y D. Saadia Cohen Zrien |
El Rishon Letzion con Autoridades Marroquies |
|
|
|
|
Existen dos placas de
mármol situadas en una pared junto al algarrobo. Una de ellas, la más antigua,
dice en hebreo y español: “Las obras de este recinto y de la
carretera que hasta aquí conducen fueron hechas por el muy honorable señor D. Isaac Bendayan
de Melilla, con residencia actual en Caracas, Venezuela, por su devoción a
este sabio y santo Ribbi Saadia Edaty, aquí enterrado, cuya protección le acompañe
siempre así como a todos sus familiares. Se terminaron las obras en el mes de Nissan del año 5712, abril de 1952, siendo
gran Rebbino de Melilla y Villa Nador
RV David Salomón Cohen”.
La segunda dice: “Estas
instalaciones así como sus accesos fueron ampliados y remodelados gracias a la
generosidad de Don Saadia
Cohen Zrihen y su esposa Dª Simi Bendayan,
hija de Don Isaac Bendayan Z.L.,
primer promotor de las obras de este santo lugar. Su reinauguración se efectuó
el día 12 de marzo de 1995,10 DE ADAR II
5755, con el beneplácito de S.M. Hassan II Rey de Marruecos”.
La tumba de Rebbi
Saadia Edaty Z.L. es, desde hace varios siglos, un lugar de
peregrinación para la comunidad israelita de Melilla por la devoción que sus
miembros siempre han sentido por este venerado Tzadik,
por la cercanía, ya que se encuentra situada a pocos kilómetros de Melilla, y
por las historias y milagros que desde siempre hemos oído a nuestros mayores.
Ciertamente existen varias
versiones en cuanto a su procedencia, su llegada y su muerte. Pero todas ellas
coinciden en lo esencial y realmente varía muy poco el relato que cada una de
esas interpretaciones da de los hechos.
En este espacio intentaremos que
aparezcan todas las versiones que han llegado hasta nuestros días, tanto las
que hemos podido escuchar en el seno de nuestra comunidad, como las que han
aparecido publicadas en diferentes medios o los resultados de trabajos
realizados por investigadores o periodistas no judíos. Aportaremos también
algunas fotos tomadas del lugar para que el lector pueda hacerse una mejor
idea.
Según el libro “Imágenes de Melilla y su judaísmo”,
editado por la Casa de Melilla en Jerusalém, que dedica un capítulo a la
historia sobre el Rabbí Saadia Hadati Z.L. Dice: Al parecer, según la tradición oral, era un
“Tzadik”, hombre justo, “enviado de Israel que
visitaba las diferentes comunidades de la diáspora recolectando dinero para sus
habitantes”. Se dice que viajaba “en un
barco junto con otros ‘Jajamin’ (sabios) y debido a
un temporal naufragó el barco y de los tripulantes sólo se salvaron varios ‘tzadikim’, hombres santos, entre ellos Rebbi
Saadia Hadati, Rebbi Isaac Ben Gualid y Rebbi Rafael Enkauwa. El Rebbi Saadia llegó a Nador y vivió allí
varios años”.
También se cuenta que la
historia data de la expulsión de los sefardíes de España, “cuando se escaparon
los judíos, llegaron tres Rabinos, tres hombres sabios, a esta parte de África
y se separaron. Uno de ellos se quedó aquí, en este monte, escondido en una
cueva y cuando un Tsadik de tal envergadura, de un
calibre tan importante, esta en apuros Dios le ayuda.
Creció un árbol, un algarrobo, y del monte, de arriba, empezó a manar un
manantial de agua para que él pudiera vivir. Así se mantuvo el tiempo que vivió”.
Los habitantes de los alrededores, los vecinos musulmanes, que eran muy pocos
entonces, le cuidaban y le llevaban comida.
Según L. Calderón y A. Ponce una
leyenda cuenta que debido a los disturbios de 1239 en la judería de Sevilla, en
la que hubo una gran matanza de judíos, los denominados “siete santos varones” ante el temor que se volvieran a repetir los
sucesos “decidieron abandonar Sefarad, atravesar el
mar y llegar a tierras más hospitalarias y seguras”. En este punto la narración
coincide con las versiones anteriores ya que vuelve a citar un fuerte temporal
que hundió la nave. Salvados de la desgracia los “siete santos” no pudieron formar nunca más su cabalística
comunidad, ya que cada uno apareció en una playa distinta, todos en la costa
norteafricana, y cada uno tomó un rumbo distinto”. De hecho, según comentan
Calderón y Ponce, los “siete santos
varones” se encuentran en: Nemours (hoy Gazaouet) y Tlemcén, en Argelia;
y, el resto, en Marruecos: Tetuán, Taza, David Do (Debdou),
Sidi Yahía (Oujda) y Sidi Yussef (Nador).
Tampoco hay muchos datos sobre
la muerte del Rebbi Saadia Z.L. y existen varias adaptaciones.
Una de ellas dice que Rebbi Saadia Z.L.
iba acompañado de un musulmán que era su ayudante, y que al acercarse a Melilla
se sintió muy débil y supo que iba a morir. Entonces le pidió a su ayudante que
cavara un pozo y tras indicarle que iba a bajar le dijo: “cuando veas que ya no
respiro, cúbreme con tierra”. Según esta explicación así ocurrió y cuando los
habitantes de la zona supieron que allí estaba enterrado el hombre santo
quisieron apoderarse de sus pertenencias. Cuando cavaban para desenterrarlo,
“una enorme piedra cayó de lo alto de la montaña y se posó exactamente sobre la
tumba”.
Otra versión dice que cuando iba a morir pidió a un muchacho
musulmán que fuera a Melilla y pidiera a los hebreos de la ciudad que fueran a
enterrarlo pero al no conseguir este llegar a la ciudad y solicitar la ayuda,
el joven le prometió que él lo enterraría con honor. Como agradecimiento Rebbi Saadia Edaty
Z.L. escribió un pergamino en el que rogaba a los
judíos que cada año dieran una cantidad de dinero al joven (ver foto en el recuadro). En esta versión también se
dice que los lugareños, al conocer la noticia, quisieron matar al muchacho por
enterrar al judío, “milagrosamente, en
esos momentos bajó una gran roca del cielo pasando por encima de todas las
casas de la aldea, hasta posarse sobre la sepultura de R. Saadia
Z.L., los
aldeanos que quisieron vengarse del ayudante del tzadik
quedaron congelados sin poder moverse. El muchacho musulmán rezó por ellos
sobre la tumba hasta que pudieron volver a moverse”. Termina la versión con
el comentario de que después de “este milagroso acontecimiento, tanto los
hebreos como los musulmanes, acostumbran a zorear
(peregrinar) la tumba del sagrado R. Saadia, dándose
cuenta de la grandeza de este Tzadik”.
En otra
adaptación se cuenta que: “le llegó la
edad de morir y se supone, y así nos contaron nuestros maestros, que él mismo
cavó su tumba en la puerta de la cueva y pidió que la piedra más grande la
tapara”. En este punto existen dos transcripciones una versión que dice que
es la piedra más grande rodara del monte hacia abajo y le tapara su tumba
y otra que dice que la piedra más chica
empezó a rodar, y a rodar, y a coger piedras hasta que se formó una piedra
grandiosa que tapó la tumba. Y así aconteció porque esa piedra nadie la podría
mover y ponerla allí”.
Por
su parte Calderón y Ponce señalan que “murió
en olor de santidad; fue enterrado en este lugar, entre gran pesar de los
judíos y el absoluto respeto y admiración de los musulmanes, pero el
Todopoderoso, no queriendo que su tumba fuese jamás profanada arrojó de la
montaña una gran roca que cubrió su tumba; ante esto los musulmanes
comprendieron rápidamente que este santo judío era un protegido de Alah, por lo que debería ser siempre respetado y venerado”
Bibliografía:
“Imágenes de
Melilla y su judaísmo”, editado por la Casa de Melilla en
Jerusalém
Artículo publicado
el 23/05/2004 en el Diario Melilla Hoy por
Miguel Gómez Bernardi